Te voy a contar un cuento …

 

Erase que se era, una princesa de ensueño, con su pelo encaracolado y sus ojos verde intenso.

En su palacio de mármol, sola pasaba los días, segura de que al otro lado, nada por lo que salir había.

Y así pasaron los años, entre sus cuatro paredes, las que vieron como Valery, desdibujaba su cuerpo, para pintar uno nuevo que a mujer se le parece.

Las dudas aparecieron, ¿por qué si en colores sueño, solo vivo en blanco y negro?

¿Por qué si el mundo es inmenso, de estos metros no me muevo?

¿Para que tengo sentidos, si la música oir no puedo?

Un día abrió la puerta y decidió dar un paseo, y embelesada por el colorido y siguiendo sus instintos, comenzó a adentrarse en el bosque, que encerraba los secretos.

De repente, de detrás de un árbol, apareció bello hombre sin nada para cubrirle el cuerpo

_ ¿Quieres probar el veneno, que sale de mis adentros?

_ Uy no se si ahora debo, necesito seguir andando, ¿me esperas a la que vuelvo?

 

Valery siguió caminando, y escuchando los gemidos que salían del infierno, se escondió en los matorrales, a descubrir el deseo

No podía ver sus manos, se escondían en sus adentros; sus caras estaban ocultas, entre las piernas de acero. El cuerpo de una empezaba a los pies del otro opuesto. Solo veía sus lenguas acariciando sus labios, recorriéndolos enteros, introduciéndolas dulcemente, buscando mas placer dentro.

 

Tengo que seguir andando, se decía la princesa, o no podré seguir mirando.

Valery siguió caminando, con el cuerpo entumecido y la humedad aflorando.

Y llegando a un pequeño río, decidió meterse al agua para descansar un rato.

Su cuerpo desnudo despacio se adentro entre las aguas, dejándose llevar por las caricias que la corriente le iba dando.

Cuando abrió los ojos de nuevo, sintió justo a su lado, a todos las personas que en el camino se había encontrado.

 

El hombre se pegó a su espalda, acoplando su erecto miembro, en el hueco que quedaba. Las mujeres con sus bocas, los pechos le acariciaban y sus manos se ocultaban en la oscuridad de su alma.

 

_ ¿Qué quieres hacer Valeria? ¿Quieres volver ahora a casa?

_ ¿Quieres vivir la vida? ¿o mirar como por delante pasa?

 

Aturdida en sensaciones, con un ardor que desarma, no podía responder, ni pensar ahora en su casa. Se dejo llevar hasta el fin, sintiendo la carne dentro, apurando los deseos, degustando los venenos y los dulces caramelos.

 

Valery decidió vivir, decidió quedarse dentro, dentro de aquel bello cuento de pasiones y deseos.

 

FIN

 

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63 comentarios en “Te voy a contar un cuento …

  1. Casi no me acordaba de aquella húmeda noche, donde todos mis deseos afloré sin reproches.
    De lo que no me percaté fue de la poetisa que acechaba, escondida entre matorrales, a que la acción empezara.
    Sus ojos disfrutaron y sus labios mordió mientras sus dedos afanados con la pluma prometieron mil y un relatos!!!

    Joooo qué bonito margui!!!!! Precioso!!!! Estoy sin habla, eres la mejor!!!! Mil besitos!!!!

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  2. Perdón por el inciso:
    Entonces, la princesa ¿Realmente no había perdido el zapatito de cristal? y ¿Dónde estaban la madrastra, la bruja y la reina malvada? Y cuando le vino la regla ¿Encontró algún Mercadona abierto para comprar con qué higienizarse?
    ¡Qué lío, por dos!
    Que nooo, que es broma, que es un poema muy sensual.

    Le gusta a 2 personas

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