Detalles podridos que viven amontonados

Y digo yo, que una montaña de mierda repartida entre paredes, puede quedar hasta mona, aunque sea maloliente.

Siempre se dejan algo antes de que yo llegue. Detalles ínfimos, un olor, un resquicio al que asomarse, una grieta a la que agarrarse.

No escuchan lo que tienen delante, no se dejan llevar por la escena. Miran en una dimensión recogiendo pruebas, para que el horror no los atrape.

Soy la última en ponerme los guantes, aunque para qué mentir, termino siempre quitándomelos. Buscando en el sentir con la piel de lo que pudiera haber ocurrido.

Estando de guardia con mi cubo y mi bayeta he visto escapar a muchos de rositas. Nadie escucha a quien limpia de rodillas.

El trabajo remato callando. Con mis pies sus pasos deshago fregando y cuando llego al final el principio ya está claro.

Espátulas, mascarillas, esponjas…dos barreños también, por si acaso.

Esta vez es especial. Se extienden por las paredes los restos defecados de un cadáver estrangulado.

Tendré que pasar la noche para que no me despidan, pues quiero seguir yendo sola.

Ocurre que los números me acechan, me dicen mucho, me embelesan. Me llevan por caminos inciertos. Veo el 32 en el portal y un dejà vu me hace pasar corriendo por debajo. Subo las escaleras a trompicones, tratando de olvidar, cargada hasta los topes.

Llego a la tercera sin saber ni como. Remonto hacia la cuarta cuando un olor conocido me golpea en la frente. Sangre.

La puerta del C entreabierta sin cinta de prohibido que la atraviese. Siempre se olvidan algo. La pestilencia sale de dentro. Me enfundo los guantes, la mascarilla preparo por si acaso, mas el hedor me hace dudar un segundo sobre cual es mi objetivo.

Una entrada demasiado angosta para mi cuerpo, que al pasar, cada vez es más grande y pareciera que los muebles quisieran atraparle.

Entre tinieblas, acerco la mejilla a la pared y acariciándola con mis manos, escucho a mi sentido del olfato hasta llegar al salón.

Tres arcadas y el vómito me sobreviene.

El suelo es un cuadro de Matisse coagulado. Los sillones estampados a cubazos. La mesita de café diseñada a goterones.

Una puta obra de arte ante mis ojos y un teléfono en mis manos.

         ­—Buenas noches, soy el técnico de limpieza en el sector tres. Esta mañana recibí un aviso y ha debido haber un cruce de direcciones. Tenía heces en mi parte y aquí no hay más que sangre.

         —Buenas noches, hoy no ha habido ninguna llamada en su zona. No obstante, no se mueva de donde está. Una vez comprobado, nos pondremos en contacto con usted.

En un sinsentido dando vueltas sobre un eje, comienzo mi viaje. Sé que tengo que salir, que abstraerme. Lo que busco no está escrito.

Sembrar la duda para hacernos perder el equilibrio. Veo algo, será una trampa más, o un hallazgo…Es un mechón de animal, juraría que de gato. Sigo el rastro y aparecen mas pelos.

Eliminado el delito, si nunca hubo un cuerpo. Yo en medio sabiendo que tengo que iniciar para hallar origen de todo.

Salgo lenta hacia pasillo y con mis brazos abiertos lo voy recorriendo despacio.

En el último tramo llevo los ojos cerrados, pero un pequeño chasquido me hace volver del ensueño y ver su cara de nuevo… tarde.

         —Nunca nadie había disfrutado de su escenario como tú. A solas, respirándolo, buscando el placer en los que dan un paso más.

Sobre mi cabeza pende lo que nadie quiere mirar de frente.

         —Llevo tiempo esperando este momento.

El vacío del último suspiro, el para siempre.

         —¿Sabes qué le ocurre al intestino cuándo alguien, de golpe, es ahorcado?

Un después es imposible, un hasta luego una gilipollez, un adiós no me apetece.

         —Se vacía entero para poder purificarse.

         —Eres una cerda.

         —Y tú una zorra que va a morir bajo mi soga.

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94 comentarios en “Detalles podridos que viven amontonados

  1. Los escalones, el pasillo en tinieblas, el agrio aroma de los restos de sangre envueltos entre la dulzura peste de las heces que tornan el ambiente irrespirable y la presión del nudo que se cierne para dibujar el retrato terrorífico de un forense. Enhorabuena. Un besazo.

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  2. @lidiacastro79

    Por todos los dioses del Olimpo!! Me he quedado ojiplática!! Supongo que es la alegoría de algo que subyace por debajo de tus impactantes palabras… habría que analizarlo con lupa jejeje Sea como fuere, impacta, no deja indiferente!! Enhorabuena!! Un besazo, Margui! 🙂 😉

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  3. Tu texto exige una segunda lectura, detenida y a fondo. Que bien escribes, petarda y que bien sabes ponerte en las escenas más negras!
    Me pregunto hasta qué punto alguien puede acostumbrarse a oler la muerte y trabajar alrededor de ella.

    Un abrazo.

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      1. No apuntes, las recomendaciones son un rollo y solo crean insatisfacción. Lo del secreto era una forma de hablar. Mejor descubrir por una misma las cosas que te hacen feliz y que te funcionan, a tí como persona única, que no tienen porque ser las mismas que las del vecino.

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  4. Junior

    Te escribo a ti, porque quiero aclarar contigo lo que tú consideras que yo hice contra ti. Es verdad que borre lo mensajes. Pero la entrada no estaba derigida a ti. Yo hice limpieza de entradas . Entradas que hice en su momento de corazón. A eso estaba dirigida la entrada. Vengo a dar la cara, porque a pesar de todo, tu no me hiciste nada. Tampoco vengo hablar mal de nadie. Solo es para decir como fue. A partir de esa entrada , son refrexion mía y es mi blog. Puedo hacerlo. Pienso seguir con mi mundo y si alguien se da por aludido, no es mi pobrema. Recibe un cordial saludo.

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    1. Tengo 45 años. Me lo haces pasar estupendo dándole vueltas siempre a lo mismo. Monotema asegurado. Como dices es tu blog, en el que pides opinión y censuras la que no te gusta. De Puta madre. Solo por eso no mereces mi respeto. Me da igual las rencillas que tengas con nadie.
      Para tu información tardé dos meses en saber lo que había ocurrido.
      Yo soy muy clara y me molesta entrar de vez en cuando y ver entrada tras entrada a un niño quejumbroso, quitándose culpa de todo, sin tener los cojones de dar el nombre de la persona que le ha hecho daño. Hay que ser más claro y zanjar. Punto

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      1. Junior

        Yo no soy inocente y tampoco soy un santo. Gracias por tu consejo y te respeto. Yo no venido aquí hablar de nadie. Venga , cada uno es su casa y Dios la de todos.

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      2. Junior

        Tu no me hiciste nada Chus. Te doy la cara porque quiero que se termine todo. Solo te deje de hablar, porque sabía que erais Antonio y tu buenos amigos. Y eso está muy bien. No te escribo para polémica, solo para que sepas y nada más. Yo voy a seguir con mis entradas . Procuraré que no se entienda y pienses que va con vosotros. Podré de mi parte, vale?. Y cada uno en su casa y Dios la de todos. Saludos.

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  5. Pingback: Detalles podridos que viven amontonados | Negociando con la Vida

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