Del querer y otros delirios

Ya no puedo verte a solas, porque quiero

¿Cómo quieres?

Quiero despacio y sin descanso, quiero desde antes de saberlo, sin preguntas que me aten a su lado, desde el primer día que me dijo vamos, mas a otras mujeres seguí amando para poco a poco irlas olvidando. Quiero irme acercando y me alejo del deseo que corrompe el querer tantos años añorado.

¿Qué quieres?

si quieres mas…

Hago luego pienso

Y que siempre me lance al vacío sin pensar que tal vez haga frío, y ahora que, y tu sin venir, y la llave, ayyyy, la llave, tan lejos la veo que casi ni la veo y tan cerca a la vez que podría rozarla con los pies. Atrapada por mi misma, amarrada, en qué pensaba que la razón se nubló y ya no hubo tiempo de nada. Que todo lo hago igual, que hago, luego pienso; luego de después, no de entonces.. si después siempre, tarde siempre, y así me veo…

El teléfono que suena, y parece que riera, serás tu que te retrasas o tal vez que nunca vengas, y si nadie me echa de menos y si la muerte me espera sin poder probar tu veneno que me mata por momentos, esposada al cabecero…

si quieres mas…

Tu me encajas

 

En cajas guardadas tengo las esperas de mi almohada, derramadas por mi cuerpo, impacientes por ser abiertas, tu regreso ellas aguardan.

En resumen fue nuestro amor, que de tanta pasión encendida, resumido quedó a cenizas. Un capítulo de vida, que digo capítulo, página sobrecogida, que estoy diciendo, si fue párrafo sin medida, los recuerdos se me entremezclan y he perdido el marcador del verso que me encendía… TU ME ENCAJAS….

si quieres mas…

Entre el humo de un cigarro

Acerco los dedos a mi boca sosteniendo el Marlboro entre los labios; mi mano queda suspendida en el aire, separándose lentamente del cigarro, espaciándose lo suficiente y quedándose a centímetros de mi cara, esperando cual fotograma el momento de volver a la acción. Mis labios se contraen acariciando la boquilla haciendo que el pitillo se incline suavemente hasta quedar perpendicular a ellos. Mi lengua roza el papel justo un segundo antes de tomar aire haciendo teñir de rojo el final, son solo unos instantes de ardiente pasión que dan paso a la ceniza que queda como volando en la punta.
si quieres mas…

Musica en mis oidos

pentagrama

Su nombre. Su nombre he vuelto a ver, su nombre con grandes letras, su nombre escrito en cursiva, su nombre en la cartelera.

La H de inicio que aunque sonido no tenga, protege al resto de letras, amurallándola entera.

Los recuerdos me golpean y en fotogramas me llegan. Dónde mierdas he metido la condenada cartera.

Misma sala, misma hora, mismo público a la espera. En la oscuridad busco mi sitio; el mismo de aquella noche certera.

La soledad del recinto me embarga y me embelesa y con la música de inicio los ojos se me entrecierran. Que gilipollez más grande, tontería de las buenas, pensar que va a repetirse de nuevo la misma escena.

Las secuencias van pasando y voy desistiendo en la espera, que dan paso a la tensión que se inocula en mis venas.

Agarrotada por un fin que ya está cerca. Lo tengo, sí, mis manos lo están rozando, sí, mis sentidos están alerta; ya llega. Qué placer saber el instante en que las historias confluyen en orgasmo delirante.

La música del relajo se introduce en mis oídos, mas pareciera que es mi piel la que escucha, que las notas van entrando por mis poros recorriéndome entera.

Por mi cuerpo van bailando el Mi y el Fa del contrabajo, destensando mis tendones, cuando a la oreja van llegando.

El Do inicia un susurro que me dice suave y claro —cuanto tiempo esperando, cuantas películas vistas, hasta volver a tu lado.

Sus manos como violines, en Re rodean mi cuello, para atrapar a Sol, entre mis pechos sedientos.

Desabrochan las corcheas con las blancas a los lados, para dar tiempo a que lleguen las negras, humedeciendo todo a su paso.

Las percusiones se abren camino, con el La de la lengua acechando. Su cuerpo desde atrás por el mío se va deslizando, hasta llegar a mi ombligo, que los timbales está tocando.

Tu boca pide más notas y en el pentagrama tu lengua con dulzura las va pintando.

Silencio, se hace el silencio, y la voz de la soprano inicia su canto en lamentos. Los agudos ya están arriba y el aire se va consumiendo. Ya llega a su fin el drama; él se gira en su butaca y busca su final perfecto. La clave en que quiere, juntar todos los instrumentos.

Mi partitura está abierta y su cuerpo ya está dentro. Deleitándose en las notas, apurando las cadencias, saltándose intervalos, para poder llegar a tiempo.

Tenor y soprano se unen en desgarrador final. Sin aplausos ni ovaciones. Solo se oye su aliento, acariciando el mismo compás.

—Cuán larga se me hizo la espera, buscándote en los estrenos.

—Volveré si Henar nos quiere, mostrar su peli de nuevo.