Putas verdades en sonrisas escondidas

Como mierda pegada a su suela, esta noche iré dejando mi huella por todos los sitios donde el cliente quiera llevarme.

Mis deseos no cuentan cuando hay dinero por medio. Tengo un precio; mi tarifa desglosada en momentos facturables. Por 100 euros la hora de trabajo, entrego lo que sé a quien quiera contratarme.

Las sábanas calientes, contigo enredado en ellas, esperan mi regreso a diario y en silencio; sin preguntas ni respuestas. El secreto profesional se instauró entre nosotros y la costumbre fue cubriendo las paredes dejando poco al descubierto.

Guardamos en la recamara lo inconfesable y va ganando terreno cuando la distancia va en aumento.

Yo, cotilla de nacimiento, exploto el dolor ajeno, lucrándome de quien no quiere romper su silencio. Ilumino los engaños. Enmarco sus ocultos encuentros. Me armo de paciencia y de algún que otro instrumento.

Tengo toda la noche por delante para cagarla con todo el equipo.

Cliente: mi cuñada, la hermana de mi marido.

Investigación: su esposo querido, el que pasa las horas muertas distrayéndose en mi casa.

Me va a estallar en la cara, lo presiento. Valgo más por lo que callo que por lo que cuento, y con ella, llevo tiempo en silencio.

Su coche arranca y espero unos segundos para no levantar sospechas. Todavía estoy a tiempo de romper el pacto entre dos damas. Me puede la incertidumbre, la sospecha; meto primera y lo sigo.

Coartada certificada por el grupo de colegas con los que juega a las cartas, entre ellos mi marido. A veces los secretos tienen las manos muy largas extendiéndose a terceros.

Con tres coches de por medio callejeamos, yo sin rumbo, él sabiendo su camino.

El piloto automático se hace dueño de mi pensamiento y me sumerge en las imágenes que tenía archivadas en la carpeta de spam.

Defecto profesional, me dije siempre, ves fantasmas donde no los hay. Visitas inesperadas, cruces de miradas, roces en una cocina estrecha. Rehuí todo encuentro. Yo me iba cuando él llegaba. Trabajas demasiado, repetía sin descanso. No todo patrón hace un mismo vestido. Poco a poco conseguí normalizar todos sus movimientos y los pasé a un disco duró externo.

Aminora su velocidad, el intermitente me da la pista de que ha llegado a su destino. Yo sigo de frente y por el retrovisor veo cómo habla por teléfono. La doble fila me sirve por ahora y marco el número de ella; comunica. Es listo , el hijo de puta; llamada tranquilizadora.

Presiento que esta noche va a salirme cara. Carambola a tres bandas, y yo, sin poder evitarlo, dando el golpe de gracia.

Los minutos se hacen horas y a la cuarta la luz del portal se enciende. Cámara en mano reviso el material del pecado. Suena el teléfono, es mi amado.

– Pongo el manos libres; estoy a punto de pillarlo – le digo, sin perder de vista el portal, con mi cuñado esperando.

– Salgo ahora, en 15 minutos llego – me dice a media voz.

– Vete metiendo en la ducha, en 20 minutos te alcanzo – le insinúo para despertar el instinto que tanto lleva dormido

– ¿No estás cansada? – me contesta dubitativo.

– Mierda, no tengo ángulo, voy a salir del coche pero te escucho, no me dejes. Estoy cansada de seguir esperando.

Enfocando, mi corazón se detiene. La luz del portal de nuevo se enciende y el segundo en discordia por la puerta aparece. La pareja se mantiene en cuadro mientras conversan independientemente. La partida es inminente y mis manos, como piedras, ni un milímetro se mueven. Solo mi lengua, que cual puta humillada, consigue moverse para salir airosa.

– Si veinte minutos es mucho, duerme tranquilo esta noche. Quizás mañana consiga llegar a tiempo. Ahora cuelga y mira al frente, mira y sonríe, sonríele al pajarito.

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98 comentarios en “Putas verdades en sonrisas escondidas

      1. Sabes que si. Me encanta cómo escribes, como vas diciendo una cosa y desvelando otras para terminar en sorpresa. Lo único que esta vez me he perdido en medio, aunque el final lo pille, o eso creo…. jejeje Seguía a su marido, no?😅

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      1. Creo que hay que ir siempre de frente… y si alguien te ha importado o te importa un poco es mejor ser sincero desde el principio… igual es duro en un primer momento… pero seguro que es más fácil… y mejor para todos…

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  1. Vaya, qué pillada de cuernos mientras una investiga por cuenta ajena! Y es que a las mujeres no nos hace falta ser detectives 😉 Tenemos un don (más de uno, en realidad). Qué intrigante lo has dejado! Y sí, estoy contigo, hsy mucho carbón suelto, aunwue también habrá alguno bueno, no?! Vamos, digo yo!! (La esperanza es lo último que se pierde😝)
    Un besazo, Margui! 😘

    Le gusta a 1 persona

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